La industria quiere ganar protagonismo en la Marina Alta. Esa es una de las principales conclusiones del diagnóstico elaborado dentro del proyecto Indústria Ocupa, una iniciativa impulsada por CREAMA y PACTE’MA que ha analizado la situación actual del sector industrial en la comarca para identificar sus fortalezas, debilidades y necesidades de cara al futuro.
El estudio, financiado por LABORA y el Ministerio de Trabajo y Economía Social, plantea la industria como un sector estratégico para avanzar hacia un modelo económico más diversificado y menos dependiente de la actividad turística, predominante en la Marina Alta.
Para elaborar este análisis, el equipo técnico ha desarrollado un amplio proceso participativo que ha incluido reuniones con organizaciones empresariales y sindicales, entrevistas a representantes de empresas, agentes de desarrollo local y docentes, además de grupos de trabajo celebrados en Pedreguer, Benissa y El Verger con la participación de más de cuarenta profesionales vinculados al sector.
Entre los principales obstáculos detectados aparecen la falta de suelo industrial disponible y su elevado coste, las dificultades de acceso a la vivienda para los trabajadores y la escasa oferta de transporte público para conectar las áreas industriales. A ello se suma un problema que el informe define como una “paradoja formativa”: las empresas necesitan profesionales especializados que no encuentran con facilidad, mientras que parte de la oferta educativa no se ajusta a las necesidades reales del mercado laboral.
El diagnóstico también alerta sobre la percepción social que todavía existe en torno al trabajo industrial. Muchas empresas consideran que persiste una visión desactualizada del empleo en fábrica, lo que dificulta atraer a nuevas generaciones hacia profesiones con una elevada demanda y buenas perspectivas laborales.
Pese a estas dificultades, el estudio destaca importantes fortalezas. La industria de la Marina Alta mantiene un fuerte arraigo territorial, sustentado en pequeñas y medianas empresas familiares con una larga trayectoria y capacidad de adaptación. Además, identifica oportunidades de crecimiento ligadas a la modernización de las áreas empresariales y a una Formación Profesional más conectada con la realidad productiva de la comarca.
El informe señala como perfiles prioritarios para los próximos años a especialistas en automatización y robótica, programadores de sistemas industriales, soldadores, técnicos de mantenimiento, profesionales de la carpintería metálica y de madera, expertos en marroquinería y confección, así como trabajadores vinculados a las industrias agroalimentarias, especialmente las relacionadas con el aceite y el vino.
A partir de este diagnóstico, el proyecto plantea una batería de medidas orientadas a mejorar la imagen de la industria y acercarla a los jóvenes. Entre ellas destacan programas de orientación temprana en los institutos, la organización de ferias comarcales de Formación Profesional Industrial y acuerdos entre centros educativos y empresas para actualizar la maquinaria y los recursos formativos.
Otra de las líneas de trabajo pasa por fomentar una mayor presencia femenina en el sector, visibilizando referentes profesionales y trasladando una imagen más ajustada a la realidad actual de la industria, caracterizada por la innovación, la tecnología y unas condiciones laborales que ofrecen estabilidad y altas tasas de inserción laboral.
Con este trabajo, las entidades impulsoras buscan sentar las bases para fortalecer un sector que consideran esencial para el futuro económico de la Marina Alta y para la generación de oportunidades laborales más allá de la actividad turística.

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