RadarCamp impulsa una nueva forma de viajar en autocaravana conectando turismo rural y experiencias locales

El turismo en camper y autocaravana sigue ganando terreno entre quienes buscan una forma de viajar más libre, alejada de los destinos masificados y vinculada directamente con el territorio. En este contexto surge RadarCamp, una plataforma que propone unir dos elementos que habitualmente se gestionan por separado: las experiencias turísticas y el lugar donde pernoctar.

La iniciativa ha sido protagonista del espacio Ruteando, donde David Santos ha explicado una fórmula pensada para que los viajeros puedan descubrir actividades en bodegas, explotaciones agrícolas, queserías, espacios naturales y otros establecimientos rurales y, al mismo tiempo, disponer de un lugar donde pasar la noche con su vehículo. La propuesta incluye experiencias tan diversas como alojarse junto a un viñedo, participar en la recogida de frutos del bosque o realizar actividades de aventura y quedarse después en el mismo entorno.

El planteamiento busca dar respuesta a una tendencia creciente: viajeros que no quieren limitarse a visitar un destino, sino conocer quién vive y trabaja en él, consumir productos locales y participar en experiencias vinculadas al entorno.

</script>

Según explicó Santos durante la entrevista, este modelo puede favorecer un turismo “menos masivo, menos conocido” y más pausado y auténtico. Al mismo tiempo, ofrece una vía de promoción para pequeños negocios y productores rurales que, pese a contar con propuestas atractivas, tienen mayores dificultades para conseguir visibilidad en los canales turísticos convencionales.

La fórmula puede resultar especialmente interesante para territorios como la Marina Alta, donde conviven costa, montaña, agricultura tradicional, gastronomía y turismo activo. Valles del interior como la Vall de Pop, la Vall de Gallinera o la Vall d’Ebo, junto a productos ligados al territorio como el vino, el aceite, la miel o la uva moscatel, ofrecen posibilidades para desarrollar experiencias dirigidas a este perfil de viajero.

Durante Ruteando, Santos destacó precisamente la diversidad de recursos de la comarca: “tenemos mar, tenemos montaña, tenemos una agricultura centenaria”, además de vino, aceites y actividades de aventura. Un patrimonio que, en algunos casos, todavía necesita canales que permitan mejorar su promoción y llegar directamente al visitante.

Otro de los aspectos destacados es la capacidad del turismo itinerante para distribuir el gasto turístico más allá de los grandes núcleos costeros y de los meses centrales del verano.

En la entrevista se defendió que el caravanismo responsable puede generar actividad económica en pequeños municipios y zonas rurales durante prácticamente todo el año. Según los datos citados por Santos durante el programa, el gasto diario de un viajero en autocaravana se situaría entre los 90 y los 130 euros, además de tratarse de un turismo con un importante componente desestacionalizador.

Esta característica puede resultar especialmente relevante para el interior de la Marina Alta, donde uno de los grandes retos turísticos pasa precisamente por atraer visitantes fuera de la temporada alta y conseguir que ese flujo tenga un impacto directo en comercios, restaurantes, productores y empresas locales.

El funcionamiento planteado por RadarCamp busca simplificar la planificación. El usuario puede localizar experiencias según el territorio que quiera visitar y elegir aquellas que se adapten a sus intereses, con la ventaja de que la propuesta incorpora la posibilidad de pernoctar, evitando tener que buscar posteriormente otro lugar para pasar la noche.

Pero la plataforma no se dirige únicamente a los viajeros. También abre la puerta a bodegas, fincas, explotaciones agrícolas y pequeños negocios rurales interesados en convertirse en anfitriones y ofrecer sus propias experiencias al público caravanista.

Para estos establecimientos, el modelo supone una oportunidad de acceder a viajeros de ámbito nacional y transformar una visita en una experiencia más completa: conocer cómo se elabora un vino, descubrir un producto agrícola, participar en una actividad vinculada al territorio y permanecer después en el propio entorno.

Según se explicó en Ruteando, los negocios interesados pueden solicitar su incorporación como anfitriones y presentar las experiencias que quieran ofrecer, obteniendo así una mayor visibilidad ante un público específicamente interesado en el turismo itinerante y rural.

La combinación de autocaravanismo, experiencias locales y turismo rural plantea así una nueva oportunidad para territorios como la Marina Alta: convertir recursos que ya existen —paisaje, agricultura, gastronomía, pequeños productores y patrimonio natural— en experiencias capaces de atraer a un viajero que busca algo más que visitar un destino: quiere conocerlo, vivirlo y formar parte de él durante unas horas.

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *