Lo que durante años ha sido un problema después de la cosecha del arroz puede convertirse también en una oportunidad. La Marjal de Pego-Oliva se prepara para una nueva campaña de recogida y empacado de la paja con la intención de sacarla de los campos y darle una segunda vida.
La iniciativa parte de la Xarxa Agrícola, proyecto de Creama y Pacte’MA, y cuenta con la colaboración de los agricultores de la zona, el Ayuntamiento de Pego y el Parque Natural de la Marjal de Pego-Oliva.
Si el tiempo acompaña durante los próximos días y permite secar y empacar el material, las primeras balas podrán comenzar a retirarse a partir del próximo lunes 7 de septiembre.
Y habrá paja para diferentes necesidades. Se prepararán balas grandes y redondas, de unos 180 kilos, y otras pequeñas y cuadradas, de aproximadamente 25 kilos.
El Ayuntamiento de Pego ha habilitado una zona específica para almacenarlas y ha previsto además un dispositivo de la Policía Local para garantizar la seguridad y facilitar la logística durante los trabajos.
Agricultores, ganaderos y particulares interesados podrán acudir por las mañanas al punto habilitado y cargar directamente las balas aprovechando la presencia del personal que trabaja en la zona.
Más allá del aprovechamiento de la paja, la actuación tiene una importante vertiente ambiental.
Tras la cosecha, una gran cantidad de restos vegetales puede permanecer sobre los arrozales. Cuando los campos vuelven a inundarse, esa materia orgánica comienza a descomponerse y puede reducir el oxígeno presente en el agua, provocando episodios de anoxia que afectan a la calidad del agua y a la fauna de la marjal.
Retirar parte de esa paja permite reducir este problema y, al mismo tiempo, ofrece una alternativa a la tradicional quema de los rastrojos.
La Generalitat ha incluido precisamente este año a la Marjal de Pego-Oliva entre las zonas húmedas sometidas a instrucciones específicas para gestionar la paja y los restos del cultivo del arroz.
Pero aquí la idea no es únicamente retirar el residuo, sino aprovecharlo.
La paja puede utilizarse como alimento o cama para el ganado, como acolchado natural en explotaciones agrícolas e incluso como materia prima en proyectos de bioconstrucción.
Una fórmula de economía circular que intenta cerrar el ciclo dentro de la propia comarca: lo que sobra después de recoger el arroz sale de la marjal para convertirse en un recurso para agricultores, ganaderos y otros sectores.
Las personas interesadas en retirar paja o conocer su disponibilidad pueden contactar con la Xarxa Agrícola y seguir las actualizaciones que se difundan desde Creama y el Ayuntamiento de Pego.

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