Una comunidad aislada, rodeada de naturaleza y formada por personas que buscan empezar de nuevo. Malpás parece ofrecer una segunda oportunidad, pero esa promesa de libertad tiene un precio. Es el punto de partida de Enjambre, la nueva película del director valenciano Óscar Bernacer, que ha pasado junto a Joana Ortueta por Hoy por Hoy Dénia Marina Alta para explicar las claves del filme.
La película comenzó a gestarse hace más de una década, marcada por la crisis financiera de 2008. Bernácer y el guionista Jorge Juan Martínez se quedaron sin trabajo alrededor de 2011 y 2012 y comenzaron entonces a desarrollar una historia que cuestionaba la relación entre el individuo, la sociedad y el poder.
Catorce años después de aquellos primeros borradores, sus responsables consideran que las preguntas que plantea la película están más vigentes que nunca. Bernácer señala los actuales liderazgos políticos tóxicos y la facilidad con la que las sociedades pueden aceptar determinadas renuncias cuando se les promete seguridad.
La historia sigue a Lluc, interpretado por Pablo Molinero, que llega a Malpás después de haberlo perdido todo. Allí encuentra aparentemente una nueva vida: naturaleza, cooperación, comunidad y pertenencia. Pero progresivamente descubre que las reglas, los secretos y las mentiras convierten aquel refugio en algo muy diferente.
Frente a él aparece Alba, interpretada por Cristina Fernández, líder de una comunidad integrada por personas especialmente vulnerables. Bernácer y Ortueta rehúyen convertirla en una villana convencional. «Ninguno de los personajes hace el mal por el mal», explican. Alba está convencida de que protege un proyecto que considera esencial, aunque para hacerlo termine ocultando sus grietas.
Su poder se sostiene además sobre la información: «Ella sabe mucho de todos, pero de ella no se sabe demasiado». Una desigualdad que Bernácer compara con los algoritmos de las redes sociales, capaces de conocer nuestros comportamientos mientras desconocemos cómo funcionan.
Las abejas y el concepto de enjambre sirven para plantear otro de los grandes debates: dónde termina la libertad individual cuando el interés colectivo se sitúa por encima de todo. La película también aborda la pérdida de privacidad y cómo aceptamos determinadas formas de control a cambio de sentirnos más seguros.
Bernácer insiste, sin embargo, en que Enjambre mantiene una clara vocación de entretenimiento. Quiere que el público disfrute del thriller, pero también que alguna pregunta permanezca después de abandonar la sala.

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