Cabras, ovejas y vacas se están convirtiendo en aliadas en la prevención de incendios forestales en la Marina Alta. Una práctica tan antigua como el pastoreo regresa a los montes de la comarca, ahora combinada con nuevas tecnologías y con un objetivo añadido: gestionar la vegetación y reducir el combustible disponible en caso de fuego.
Así lo ha explicado el técnico medioambiental de la Xarxa Agrícola, Agustí Espí, en la sección A Peu de Bancal de Hoy por Hoy Marina Alta. Espí defiende la ganadería extensiva como una herramienta eficiente, relativamente económica y natural para gestionar las zonas forestales.
El técnico matiza que los montes no están “sucios”, sino que han dejado de gestionarse como se hacía tradicionalmente. La desaparición de muchos rebaños y el paso hacia modelos de ganadería intensiva han favorecido el aumento de la masa vegetal y, con ella, del combustible disponible ante un incendio.
Uno de los proyectos se desarrolla en La Plana de Xàbia y el entorno del Montgó, donde pastan entre 200 y 250 cabras y ovejas. Los animales salen acompañados por el pastor y recorren zonas previamente establecidas. Según Espí, los resultados ya son visibles, especialmente en las áreas próximas al corral.
La presencia de especies protegidas obliga, además, a delimitar espacios donde el ganado no puede entrar. Durante julio y agosto los animales fueron retirados por el calor, la elevada presencia de visitantes y los posibles conflictos con perros sueltos.
En Gata de Gorgos, el modelo es diferente. Allí 15 vacas pastan en zonas como el Tossal del Moro y Serrillars equipadas con dispositivos GPS. El sistema permite conocer su ubicación y delimitar virtualmente las áreas por las que pueden desplazarse. Los pastores supervisan a los animales y pueden modificar desde una aplicación móvil las zonas de pastoreo.
Espí recuerda que las conocidas como “cabras bombero” —y ahora también las vacas— no evitan los incendios. Su función es reducir previamente la biomasa. Los animales comen vegetación y pisan el terreno, disminuyendo la continuidad del combustible y contribuyendo a que, en determinadas circunstancias, el fuego pueda avanzar con menor intensidad y los servicios de extinción dispongan de mejores condiciones para intervenir.
Estos proyectos también ponen sobre la mesa el servicio ambiental que presta el ganadero. Existen ayudas públicas para fomentar el pastoreo en zonas forestales, aunque Espí señala que faltan profesionales dispuestos a desarrollar esta actividad.
Entre los retos de la ganadería extensiva en la Marina Alta destaca la ausencia de un matadero cercano, la burocracia y, sobre todo, la desconexión de los jóvenes con el sector primario.
Xàbia y Gata recuperan así una actividad tradicional adaptándola al siglo XXI: pastorear de nuevo los montes para gestionar el territorio, reducir el impacto potencial de los incendios y mantener vivo un oficio ligado históricamente a la comarca.

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