Dénia y la ciudad saudí de Buraydah quieren convertir la gastronomía en un puente entre dos culturas aparentemente lejanas, pero con más puntos en común de los que podría parecer. Floren Terrades, director de la Oficina de la Innovación y la Creatividad del Ayuntamiento de Dénia, ha explicado en Hoy por Hoy Dénia que ambas ciudades llevan meses trabajando en un programa de intercambio de chefs, técnicas culinarias y productos dentro de la Red de Ciudades Creativas de la Gastronomía de la UNESCO. El primer paso será la visita, entre el 26 y el 30 de septiembre, de tres cocineros saudíes que compartirán cocina con profesionales de Dénia en el CdT Marina Alta.
Aunque las dos cocinas puedan parecer muy distintas, Terrades asegura que existen conexiones evidentes. El trigo, el arroz, las verduras o los dátiles forman parte del recetario saudí y encuentran también paralelismos con la tradición gastronómica mediterránea. Uno de los ejemplos más llamativos es el jareesh, considerado plato nacional de Arabia Saudí y elaborado con trigo partido, un ingrediente que también forma parte de la cocina tradicional de la Marina Alta. A ello se suma una cocina muy condimentada, con ingredientes poco habituales aquí como el limón negro desecado, utilizado para aportar sabor a guisos como el margaouq.
El encuentro pretende además ir más allá de reproducir recetas tradicionales. Los cocineros estudiarán la posibilidad de crear platos de fusión utilizando ingredientes de la Marina Alta con técnicas procedentes de Oriente Medio. Terrades considera que de estas jornadas pueden surgir “nuevos platos, nuevas ideas y nuevas colaboraciones”, antes de que a finales de octubre una delegación de cocineros dianenses viaje a Buraydah para mostrar allí el patrimonio culinario valenciano. La intención es combinar tradición e innovación y que los profesionales sean quienes absorban y transfieran posteriormente ese conocimiento al resto del sector.
Pero el horizonte que maneja Dénia es todavía más amplio. Terrades apunta a futuros intercambios de estudiantes de gastronomía, desarrollo conjunto de nuevos productos e incluso colaboraciones culturales o empresariales entre ambos territorios. La relación se enmarca en un programa de trabajo que contempla líneas de formación, innovación y creación de producto, con la intención de mantener el vínculo más allá de esta primera visita. “Es como si tuviésemos una pequeña embajada en cada una de las ciudades creativas”, resume Terrades sobre una red que permite a Dénia desarrollar proyectos internacionales que, de otro modo, serían mucho más difíciles de alcanzar.

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