Teulada Moraira quiere romper definitivamente con la idea de que su atractivo empieza y termina en verano. El alcalde, Raúl Llobell, ha defendido en una entrevista exclusiva en Hoy por Hoy Dénia, de Radio Dénia Cadena SER, una estrategia para atraer visitantes durante los doce meses del año y repartir mejor una presión turística que se concentra especialmente en julio y agosto. La apuesta pasa por potenciar recursos que van mucho más allá de las playas y calas: la Ruta Vicentina, el senderismo, la gastronomía, los viñedos, la programación cultural o el patrimonio local.
Ese cambio de modelo no significa, según Llobell, renunciar al turismo de sol y playa, sino complementarlo. El alcalde considera que Teulada Moraira tiene margen para crecer durante los meses de menor afluencia gracias a su clima, su entorno y una oferta que puede disfrutarse prácticamente durante todo el año. La reciente campaña presentada en Santiago de Compostela busca precisamente vincular el municipio a un tipo de turismo más pausado, ligado a la cultura, al paisaje y a la experiencia del territorio.
El objetivo tiene además una vertiente económica muy clara. Llobell reconoce que, aunque la estacionalidad se ha reducido en los últimos años, todavía provoca que parte de la actividad turística caiga con fuerza al terminar el verano. El Ayuntamiento quiere que restaurantes, comercios, alojamientos y empresas puedan mantener más meses su actividad y sus plantillas, evitando así una economía excesivamente dependiente de unas pocas semanas de temporada alta.
La desestacionalización, sin embargo, plantea otro reto: crecer sin convertir el municipio en un destino sometido a una elevada presión turística durante los doce meses. Llobell ha puesto sobre la mesa uno de los datos que mejor explica esta situación. Teulada Moraira cuenta con alrededor de 13.000 habitantes censados, pero los estudios municipales sitúan en torno a 33.000 personas la población media real durante el año, una cifra que puede acercarse a las 60.000 en los periodos de máxima ocupación. Una diferencia que condiciona servicios como la limpieza, el agua o la seguridad y que, según el alcalde, obliga también a fomentar el empadronamiento entre quienes residen habitualmente en el municipio.
Para evitar que Teulada Moraira termine convirtiéndose únicamente en un escaparate turístico, el alcalde apuesta por reforzar aquello que define al municipio: la agricultura, la pesca, el moscatel, la gastronomía y sus tradiciones. Llobell ha advertido especialmente de las dificultades que atraviesa el sector primario y de la falta de relevo generacional, un problema que puede poner en riesgo elementos tan ligados a la identidad local como la uva moscatel o el pescado de la bahía de Moraira. La intención del Ayuntamiento es que esos recursos no queden reducidos a un atractivo turístico, sino que continúen formando parte de la economía y de la vida cotidiana del municipio.
Más allá del turismo, Llobell también ha señalado algunos de los asuntos que quiere ver avanzar antes de cerrar 2026. El alcalde confía en que la implantación completa del nuevo servicio de limpieza, cuyo contrato incluye una inversión de alrededor de siete millones de euros en maquinaria e infraestructuras, permita solucionar uno de los problemas que más se han dejado notar durante el último verano. Y mira también hacia el polígono industrial de Teulada, una infraestructura todavía pendiente que considera fundamental para diversificar la economía local y sumar nuevas oportunidades laborales a un municipio que quiere crecer sin depender exclusivamente del turismo y del sector primario.

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