La cirugía endoscópica de columna ha avanzado hasta permitir que determinados pacientes puedan abandonar el hospital apenas unas horas después de pasar por quirófano. Así lo ha explicado en Radio Dénia Cadena SER el doctor José Francisco Lizón Aguilar, especialista en cirugía endoscópica y mínimamente invasiva de columna, quien señala que, si el paciente se encuentra bien y se siente seguro, puede recibir el alta esa misma tarde y continuar en casa con analgesia oral. Al día siguiente puede caminar, salir a la calle o incluso conducir, limitando principalmente la actividad deportiva y los grandes esfuerzos.
Lizón define el endoscopio como una herramienta que permite al cirujano colocar prácticamente “sus ojos” directamente sobre la zona que necesita tratar. A través de una cámara de apenas ocho milímetros se introduce el instrumental necesario para operar, evitando grandes incisiones y reduciendo el daño sobre músculos y tejidos. El especialista lo compara incluso con manejar un videojuego: el cirujano trabaja con las manos mientras dirige todos sus movimientos a partir de lo que observa en una pantalla.
Esta técnica permite abordar actualmente patologías muy habituales como las hernias discales y la estenosis de canal, que concentran buena parte de las intervenciones de columna. Lizón reconoce que las cirugías abiertas seguirán siendo necesarias en casos más complejos, como determinadas deformidades, escoliosis, tumores o inestabilidades, aunque la endoscopia puede utilizarse también como apoyo para hacer parte de esas operaciones de forma menos agresiva. El Hospital de Dénia comenzó a desarrollar esta cirugía en 2017 y, nueve años después, su experiencia permite afrontar casos de estenosis cada vez más complejos e incluso colocar cajas intersomáticas mediante técnicas endoscópicas.
El especialista advierte, no obstante, de que una intervención menos invasiva no significa una cirugía sin riesgos. La endoscopia reduce factores como las infecciones o el dolor postoperatorio, pero mantiene los posibles riesgos neurológicos propios de cualquier operación de columna. Mirando al futuro, Lizón apunta hacia la combinación de robótica e inteligencia artificial, con sistemas capaces de aprender de miles de intervenciones y ofrecer al cirujano información en tiempo real sobre las estructuras que encuentra durante la operación para aumentar la seguridad y precisión de los procedimientos.

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