Dénia
El crecimiento descontrolado de la población de jabalíes en la Marina Alta se ha convertido en una de las principales preocupaciones del sector agrícola. Así lo ha expuesto Agustí Espí, técnico medioambiental de la Xarxa Agrícola de la Marina Alta en el espacio dedicado al mundo agrícola de Radio Dénia. Espí ha subrayado que se trata de un problema “multifactorial”, cuya raíz está en la ausencia de depredadores naturales, la alta capacidad reproductiva de la especie y la facilidad para acceder a alimento en zonas urbanas y periurbanas.
“Los jabalíes ya no tienen miedo del ser humano. Han aprendido a bajar a los pueblos y encontrar comida fácilmente”, ha advertido Espí. Esta presencia creciente está provocando daños directos en los cultivos y pérdidas económicas considerables para los agricultores, que ven cómo su planificación se ve truncada por las incursiones de estos animales.
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El técnico también ha señalado que el cambio climático está contribuyendo al fenómeno, al suavizar los inviernos y permitir una mayor supervivencia de las crías. A esto se suma la limitación de la caza en una comarca muy urbanizada, donde las restricciones por seguridad impiden actuar con eficacia en muchas zonas.
En la Comunitat Valenciana, el 81% de los municipios están catalogados como zonas con sobreabundancia de jabalíes, lo que permite a los ayuntamientos solicitar ayudas para implementar medidas de control. En el caso de Dénia y Xàbia se han colocado trampas para capturarlos, mientras que en Pego se ha optado por intensificar la caza, una estrategia que ha resultado más efectiva, según su alcalde.
Espí ha alertado también del impacto ambiental que puede tener esta sobrepoblación: los jabalíes son animales selectivos que alteran el equilibrio de los ecosistemas al excavar y alimentarse de especies concretas. “No hablamos de una plaga exótica, pero sí de una presión excesiva sobre el entorno que hay que gestionar con responsabilidad”, ha defendido.
El experto ha llamado a un enfoque equilibrado que combine batidas, trampas, control sanitario y, cuando sea posible, el aprovechamiento alimentario de los ejemplares cazados. Asimismo, ha destacado la necesidad de actuar con criterios técnicos y éticos, analizando caso por caso el impacto real de los animales.
Finalmente, Espí ha pedido respeto por otras especies como las serpientes, cuya presencia en el campo, a su juicio, es un buen indicador del estado de salud del ecosistema: “Son aliadas naturales que contribuyen al equilibrio trófico y no representan un peligro si no se las molesta”.














