“Los niños te paran por el pueblo para que les firmes camisetas; estoy seguro de que eso va a repercutir en el club”

El Club Baloncesto Ifach Calpe vuelve a la categoría nacional después de proclamarse campeón de Primera Nacional en una Final Four disputada en su propio pabellón. Su entrenador, Kike Valle, repasa las claves de una temporada marcada por la regularidad, la cohesión del vestuario y una Final Four resuelta con autoridad frente al Dénia Basquet.

El ascenso llevaba dos temporadas en el horizonte del Ifach Calpe. El año anterior se escapó en el último momento y eso dejó una herida que el equipo convirtió en combustible. Kike Valle lo explica con claridad: había una cuenta pendiente con la competición y todos en el vestuario lo sabían desde el primer día de pretemporada, que arrancó en agosto, antes incluso de que comenzara el calendario oficial.

La temporada transcurrió con una solidez poco habitual en categorías de este nivel. El equipo firmó victorias por márgenes amplios de forma sostenida, con una media que rozó los 25 o 30 puntos de diferencia en la mayoría de los partidos. Valle reconoce que en algún momento le costó mantener la tensión en el grupo, pero atribuye esa regularidad al hambre colectiva que los jugadores mantuvieron de principio a fin, sin necesidad de estímulos externos para rendir al máximo.

El CB Ifach Calpe tras su ascenso a Tercera FEB

Una de las claves que el entrenador destaca por encima del resto es la estructura del vestuario. El bloque base se mantuvo prácticamente intacto desde la temporada anterior, con ocho o nueve jugadores que se conocían bien y que aceptaron sus roles sin fricciones. Jugadores con capacidad para ser referencia en otros equipos asumieron un papel secundario sin que eso generara conflictos, y esa renuncia colectiva fue, según Valle, determinante para sostener el nivel durante meses.

Jugar la fase decisiva en el pabellón Domingo Crespo añadió una capa de presión al reto, pero también un plus de energía. Valle recuerda que el pabellón se llenó para la final frente al Dénia Basquet y que el ambiente generado por la afición fue un factor que se retroalimentó a lo largo de todo el playoff. En la semifinal contra Abastos, un equipo incómodo que había terminado primero en su grupo, el Ifach resolvió el partido casi en el primer cuarto.

La final fue diferente, más igualada, pero el entrenador asegura que ese día disfrutó del partido con una tranquilidad poco habitual en momentos tan decisivos. El ascenso ya estaba garantizado antes de que comenzara el partido decisivo, y eso permitió al equipo jugar con libertad.

Con el ascenso en el bolsillo, el club afronta ahora la planificación de una nueva etapa. Valle es realista respecto al objetivo inmediato: la permanencia es la prioridad, porque descender después de haber conseguido el ascenso supondría perder dos temporadas de trabajo. A partir de esa base, el entrenador quiere construir un equipo competitivo con un núcleo de jugadores locales, entre cinco y siete futbolistas de Calpe, completado con incorporaciones que aporten nivel suficiente para mantenerse en la categoría.

Más allá de los resultados deportivos, Valle pone el foco en el impacto del ascenso sobre la cantera del club. El fin de semana de la Final Four dejó imágenes que, según él, no se habían visto antes en el pueblo: niños parando a los jugadores por la calle para pedirles autógrafos en camisetas y balones. El entrenador confía en que esa repercusión se traduzca en un aumento de inscripciones en las categorías inferiores y en que el primer equipo sirva de espejo para los más jóvenes. Ese, más que ningún otro, es el objetivo que el Ifach Calpe se marca para los próximos años.

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