Los Moros y Cristianos de Calp afrontan este año una edición especialmente simbólica. A la celebración de su 50 aniversario se suma el reciente reconocimiento como Fiesta de Interés Turístico Nacional, cuyo distintivo recogió la pasada semana una delegación calpina en Madrid. Para la concejala de Turismo, Mireia Ripoll, se trata de un reconocimiento “a cada familia festera” y al crecimiento que ha experimentado la celebración durante los últimos años.
Ripoll ha explicado en Hoy por Hoy Dénia que uno de los aspectos que más diferencian las fiestas de Calp son sus recreaciones históricas, especialmente El Miracle y el Desembarco, además de la confección y rigurosidad de los desfiles. La edil señala que precisamente esos elementos singulares han resultado fundamentales para acreditar ante el Ministerio el valor histórico, cultural y turístico de la celebración.
El expediente elaborado para obtener la declaración también ha dejado algún dato inesperado para el propio Ayuntamiento. Durante el análisis de las cifras de visitantes, Turismo detectó una importante presencia de público procedente de Francia, especialmente de zonas próximas a la frontera, que se desplaza hasta Calp atraído por las recreaciones históricas. Ripoll reconoce que hasta ahora pensaban que la mayor parte del público llegaba desde municipios cercanos, pero los datos han revelado un flujo turístico más amplio del previsto. Además, asegura que octubre ya representa un nuevo pico de visitantes después de la temporada estival.
El reconocimiento nacional, sin embargo, no se plantea como un punto final. Mireia Ripoll considera que la fiesta todavía tiene recorrido y se muestra convencida de que Calp podrá aspirar en el futuro a convertirse en Fiesta de Interés Turístico Internacional. “Cada vez la fiesta se hace más grande”, sostiene, al tiempo que subraya que el reto pasa por continuar llegando a más público sin perder “la esencia y la tradición de siempre”. La concejala también pone en valor el trabajo continuado de las filaes, la asociación y las familias festeras para mantener actos, formar nuevos participantes y transmitir las costumbres generación tras generación.

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