El escritor y guionista valenciano Óscar Mora mantiene una estrecha relación personal y literaria con Dénia, una ciudad en la que trabajó durante varios veranos como librero y que años después acabaría convirtiendo en escenario de una de sus novelas. Mora, actualmente guionista en À Punt y ganador del Premi Diafebus de Literatura Juvenil, ha repasado en Radio Dénia su vínculo con la Marina Alta coincidiendo con la publicación de Agosto. Una historia de marcianos, su nuevo relato de humor por entregas.
Su llegada a Dénia se produjo después de que Pepa Ambra contactara con él para trabajar en la librería Ambra, en la calle La Mar. Posteriormente pasó otros dos veranos en Libris, cerca de la Cruz Roja. Mora recuerda aquella etapa como especialmente feliz: vivió en la calle Diana y posteriormente en la calle Senieta y asegura que fue entonces cuando terminó de enamorarse de la ciudad. “Fui muy feliz en Dénia”, reconoce el autor, que conserva incluso anécdotas tan peculiares como la aparición de un águila Harris en la terraza de su vivienda.
Ese vínculo acabó trasladándose a la ficción con ‘La tempesta de Sant Joan’, novela ambientada íntegramente en Dénia. Mora explica que inicialmente intentó situar la historia en Guardamar del Segura, pero terminó comprendiendo que Dénia, ligada a sus años de juventud, le ofrecía el escenario que necesitaba. El autor considera que la capital de la Marina Alta tiene “un algo” especialmente propicio para contar historias y que conserva una personalidad que otros destinos costeros han perdido.
Los lectores de la comarca pueden reconocer en la novela Les Rotes, el Montgó, el Castell, el Hotel Chamarel, el Cementerio de los Ingleses o incluso el conocido Playmobil gigante de Baleària, además de otros rincones menos evidentes. Entre las referencias que inspiraron la obra aparece también el paso del escritor estadounidense John Dos Passos por la Marina Alta y su vinculación con Dénia. Mora explica que quiso reproducir la mirada de alguien que llega desde fuera, descubre una belleza especial en el territorio y siente la necesidad de contarla.
Su último proyecto, ‘Agosto. Una historia de marcianos’, vuelve a utilizar la Comunitat Valenciana como escenario, aunque esta vez desde el humor absurdo. Dos extraterrestres recorren lugares reales mientras Mora incorpora acontecimientos del propio mes de agosto y hasta reacciones de sus lectores. En la Marina Alta, los personajes pasan por Calp y, preguntado por dónde enviaría ahora a sus marcianos, el escritor eligió dos imágenes muy distintas: las calas masificadas de Xàbia, como reflejo de la presión turística, y el riurau de Jesús Pobre para disfrutar de un atardecer de agosto entre coques.

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